viernes, 25 de mayo de 2007

EL SUEÑO DE DIOS

Desde siempre me soñaste para ti
y un proyecto pensaste para mí.
fue tu abrigo el que me hizo renacer
cuando niño alentado me sentí.
Como el brote, quiero buscar el sol,
poco a poco llegar hasta tu amor.
Ser espiga que vida cobrará
floreciendo en la adversidad
Cuando el frío de los miedos
me hagan desfallecer
me arraigaré al misterio e la fe.
Si el viento huracanado
quiere apagar la ilusión
será mi abrigo la fuerza de la fe.
Cuando el calor me agobie
no me voy a marchitar
será María quien mi sed pueda saciar.

Para reflexionar:
1. ¿Creo que Soy realmente el Sueño de Dios? ¿Qué será lo que El soñará de mí?
2. En mi niñez, mientras fui creciendo, ahora que soy un poco más grande; con mi familia; entre mis amigos ¿Cómo se ha manifestado Dios en mi vida? ¿En qué momentos me he sentido abrigado por su presencia?¿En cuáles no?
3. ¿Cuáles son los miedos que me paralizan y me impiden seguir buscando el Sol?
4. ¿En qué momentos de mi historia personal me sentí amenazado por los fuertes vientos? ¿Qué representan esos vientos? ¿Me dejo invadir por la duda, la incertidumbre, la inseguridad o confío en el Plan que Dios pensó para mí?
5 Cuando siento que me marchito, que me decaigo, que estoy a punto de “secarme” y de perder las fuerzas ¿Siento la mirada Maternal de María protegiéndome, animándome, saciando mi sed?

LEVANTA TUS MANOS JESÚS


Mar y viento quiero ser
para a ti obedecer
y en medio de tormentas
sólo a ti responderé...

¡Levanta tus manos Jesús!
¡Quiero escuchar tu voz!
Haz en mí el gran Milagro
calma hoy mi tempestad.

Bendíceme Señor, llena mi alma.
Sáname Señor con tus manos santas.
Eres tú, mi Dios, la esperanza
que da fuerzas cuando no quedan más ganas.

Perdóname Señor, dame tu gracia
cambia mi corazón, dale tu calma
pues intranquilo está
si en ti no descansa

Háblame Señor con tu Palabra,
que tu voz sea la luz que me acompaña
cuando el ruido de mi mundo
me atormenta.

¡Levanta tus manos Jesús!
¡Quiero escuchar tu voz!
Haz en mí el gran Milagro
calma hoy mi tempestad.

Mar y viento quiero ser
para a ti obedecer
y en medio de tormentas
sólo a ti responderé... Amén.

miércoles, 23 de mayo de 2007

DECISIONES QUE NOS MODIFICAN

DECISIONES QUE NOS MODIFICAN

¡Cuán grande es la sabiduría de Dios, y que pequeño se siente el hombre reconociendo sus limitaciones!
Cómo poder entender que la vida nos presenta constantemente situaciones en las que tenemos que “jugarnos” enteros, y en donde nuestra decisión tiende siempre a modificarnos y a modificar a los otros.
Quisiera aferrarme fuerte y confiar en que “Dios no va a dejar que nada malo me pase”; digo esto recordando a quien cada vez que sabía que yo tenía miedo, intentaba tranquilizarme diciéndome estas palabras.
Pero en estos momentos no encuentro respuestas a tantos interrogantes. ¿Cómo saber que el paso que damos es el correcto? ¿Cómo confiar y no desesperar? ¿Cómo ver el lado positivo de tantas tensiones?
Se que constantemente se nos presentan “señales”, algo así como pequeñas corazonadas y hay que estar atentos y saber anticiparse, pensar y discernir qué nos quieren decir.
¿Por qué tenemos las cosas al alcance de nuestros ojos y no somos capaces de verlas?
¿Es necesario vivir sometiéndonos a las emociones y a partir de ellas “dar valor” positivo o negativo a las cosas?Es inevitable, parece que todo vale de acuerdo a las emociones, al estado anímico, y no “por su naturaleza”, por lo que son en sí mismo.

Subiré a tu Barca Jesús

A la otra orilla iré,mar adentro me lanzaré...
Dejando ésta orilla de la mediocridad
dejando esta orilla de temores sin paz.
Subiré a tu barca Jesús,
subiré a tu barca, confío en ti mi Dios...
Subiré a tu barca y ya no temeré,
subiré a tu barca, mar adentro llevame.

No eres uno más

No eres uno más
yo te he elegido a ti.
No eres uno más
yo te amé a ti.
Te di mi amor de Cruz,
te amé en tu juventud,
no eres uno más
te di mi voz para anunciar.
Sanar al corazón herido,
dar luz a un mundo oscurecido,
dar paz a quien la incertidumbre lo invadió.
No eres uno más:
yo te elegí para anunciar,
no eres uno más...
¡Anímate!